sábado 16 de enero de 2010
Nada volverá a ser igual
Sin embargo, los tentáculos del sistema heredado de la dictadura fueron
aplacando sus ansias de democratización y cayó en nuevas alienaciones,
el consumismo exacerbado y el hedonismo.
Con los miedos de la transición encima y el ruido de sables en la
trastienda, las cúpulas partidarias ignoraron metódicamente a los
líderes sociales, por ser conflictivos y críticos.
Esa desmovilización y despolitización de la ciudadanía significó que
los noventa fueran una década perdida en materia de avances
democráticos, un costo patético de la transición.
En el primer año del gobierno de Michelle Bachelet, una nueva
generación, adolescentes y púberes de la secundaria, los pingûinos,
remeció el sistema. Luego fueron los empleados fiscales, la ANEF. En
estas elecciones ese pueblo concertacionista comenzó a agitarse con una
fuerza centrífuga, que partió con el enorme error de negar primarias
abiertas. Una reacción interna sacudió a la coalición oficialista,
denunciando las malas prácticas en que cayeron esos grupos sectarios
que por 20 años han controlado el poder al interior de los`partidos de
la Concertación. Esa reacción se expresó en la primera vuelta
presidencial del 13 de diciembre.
De ganar Frei el domingo, no tendrá ese período de gracia que se le concede a los nuevos presidentes. Tendrá
la presión tajante del pueblo concertacionista que lo habrá elegido con
una serie de condiciones, compromisos de profundización democrática y
un abordaje decidido de deudas sociales, políticas y ambientales que la
concertación mantiene con su propia gente.
ME-O ya anunció que organizaría una oposición crítica, exigiendo
cambios cualitativos en la forma de hacer política. La derecha en una
quinta derrota reaccionará negando la sal y el agua, tratando de
boicotear las reformas. No será fácil y el único recurso democrático
será mantener al pueblo concertacionista movilizado en función de
grandes cambios de fondo, como lo serían una AFP pública, una reforma
tributaria, una modernización del Estado que haga más eficiente el
gasto social.
Si gana Piñera, será el término de la Concertación y
se producirán nuevos referentes de centro izquierda o de un liberalismo
socialdemócrata, que competirán por dirigir la oposición a su gobierno.
La UDI le aportará a un eventual gobierno de derecha, esas bases
populares que ese partido supo arrebatarle a la Concertación por
negligencia de sus cúpulas que se miraron el ombligo por largos años.
El Partido Comunista ha sido el único partido que supo mantener sus
vínculos con la gente en las poblaciones.
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Atacama, sábado 16 de enero de 2010.
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