martes, abril 08, 2008
China enfrenta a la civilidad planetaria
Tortuoso recorrido de la llama olímpica por Francia y Londres, donde las protestas populares se extendieron en una movilización cívica sin precedentes, rompiendo la apatía de esas grandes urbes.
En San Francisco se anuncian nuevas protestas y estas expresiones son la percepción de amplios sectores de rechazo a un régimen que reprime en el Tibet a los disidentes de conciencia. El Dalai Lama, que nuestro gobierno no quiso recibir, se eleva hoy a la altura de Gandhi, por su resistencia no violenta al imperio chino, por más que el pragmatismo quiera bajarle el perfil a los hechos.
En un mundo globalizado, donde sin duda una de las nuevas locomotoras de la economía mundial están siendo China, no resulta tolerable que se haga la vista gorda por los atropellos a las libertades y derechos humanos al interior de ese régimen dual, liberal hacia afuera y comunista ortodoxo hacia dentro, con una visión de largo plazo que difícilmente se capta desde el ritmo acelerado y cortoplacista de nuestras sociedades occidentales.
Seguir las noticias y ver como Francia ha presionado a favor del Tibet para que cesen los atropellos y la represión, resulta emblemático, pues es un testimonio que surge de la cuna del pensamiento libertario, con sus pivotes de igualdad, libertad y fraternidad. En ese enfoque de principios, Francia ha dado una señal a Occidente de la necesidad de fijar reglas no sólo económicas a la convivencia mundial sino también de principios.
Estados Unidos está sumido en su gran crisis y China es el socio que ha soportado con sus inversiones en bonos del Tesoro la economía endeble de la superpotencia. Mal puede Bush involucrarse ni siquiera discursivamente en el tema del Tibet, cuando arrastra problemas profundos en sus relaciones internacionales en Oriente Medio. Irak y Afganistán. Además, se encuentra en medio de una campaña presidencial donde las voces políticas de interés provendrán de los candidatos antes que del Presidente saliente, que ya ha consumido cualquier ahorro de popularidad que alguna vez tuvo.
Frente a esto, vuelve a ser Europa quien pone en el tapete frente a China los temas de carácter ético, con lo cual las próximas Olimpiadas tendrán una característica especial, ya que podrán en vitrina las inconsistencias morales de un régimen político exitoso en lo económico, pero altamente reprochable en materia de libertades internas.
Quizás, en definitiva, los países seguirán en las dimensiones comerciales negociando sus suministros con el gran gigante asiático, pero se debe tener presente el poder que tienen las comunidades cívicas en el mundo de hoy, donde los rechazos a conductas políticas dictatoriales, pueden generar campañas planetarias de rechazo a productos que trasgreden en su generación reglas mundiales de tratos laborales o ambientales.
En un evento deportivo mundial, los atletas portarán sus banderas en un anfiteatro soñado en lo que a tecnología se refiere. Sin embargo, lo harán en una burbuja que difícilmente lograrán traspasar, porque las fronteras ideológicas interiores están aseguradas y la idea de China es que todo sea impecable, perfecto, pero que nadie pretenda asomar sus narices a la realidad interior del gran gigante.
Dalai Lama está borrado de la cibernética china. Sin embargo, será la pulga en el oído de los jerarcas que no han podido parar la desobediencia civil del resto del planeta, exigiendo libertad para el Tibet y término de la represión y los crímenes contra su gente.
Córdoba, Argentina, 8 de marzo de 2008.
Una mirada libre a nuestro entorno


















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